Cuando se publicó por primera vez en 1992, El miedo a los hijos causó una conmoción inmediata. Al éxito de ventas se sumó una gran repercusión mediática que convirtió a Jaime Barylko en una figura de presencia y consulta permanentes. No es extraño que haya sido así.
Con este libro Barylko tocaba, con el escalpelo finísimo de su inteligencia y su escritura, un tema clave de nuestro tiempo. En momentos de confusión, de revisión permanente de valores y principios primero aprendidos y luego cuestionados, ¿cómo deben actuar los padres frente a los hijos? ¿Cuál es su rol como educadores? ¿Existe un punto medio, un equilibrio que permita salir airosos de la dicotomía autoritarismo-libertinaje?
"Nos criamos en un clima de padres culpables e hijos absueltos a priori. Y es cierto: los padres son culpables. Culpables del miedo: el miedo de educar, de invadir la intimidad del libre crecimiento del hijo, el miedo de cercenar sus derechos, de influir. Culpables de no ser padres o de serlo únicamente a la defensiva. Nos sentimos liberados de miles de prejuicios, pero por otra parte estamos maniatados por el no-saber-qué-hacer. El miedo paraliza y no le hace bien a nadie. Más de una década después, sus palabras mantienen toda su vigencia y han convertido a El miedo a los hijos en un verdadero clásico en la materia.