En plena cruzada contra los albigenses, una niña, Yeza, y un niño, Roç, parten de Languedoc -en el sur de Francia- para emprender una peligrosa odisea a través de Europa hacia Constantinopla. Son descendientes de Jesús de Nazaret y, por tanto, llamados a reconciliar las grandes religiones y convertirse en reyes de un mundo en paz. Los protegen algunas órdenes: cátaros, templarios, piratas, mongoles, sarracenos, Prioriato de Sion...
En cambio la Iglesia oficial los persigue y considera herejía todo lo que tiene que ver con ellos.